La distribución clasifica a los titulares de los ejecutivos estatales según el tipo de institución donde realizaron sus estudios profesionales: pública, privada o sin estudios universitarios registrados.
La gráfica usa una escala monocroma con un solo acento de color para resaltar la categoría predominante, sin connotación partidista.
Seis de cada diez gobernadores (60%) cursaron su formación en instituciones públicas, lo que la convierte en la vía predominante hacia la función ejecutiva estatal. El 37% se formó en instituciones privadas y un 3% no registra estudios universitarios. La distancia de 23 puntos entre ambas vías confirma el peso de la universidad pública en los perfiles de gobierno.
El predominio público se apoya en las grandes casas de estudio nacionales y estatales. En la Ciudad de México, Clara Brugada es licenciada en Economía por la Universidad Autónoma Metropolitana; en Puebla, Alejandro Armenta cursó Administración Pública y Derecho en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla; y en el Estado de México, Delfina Gómez estudió Pedagogía en la Universidad Pedagógica Nacional. La Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Politécnico Nacional figuran entre las instituciones más recurrentes en las trayectorias de los mandatarios.
La formación privada también está presente, sobre todo en estudios de posgrado. En Quintana Roo, Mara Lezama es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Anáhuac, mientras que instituciones como el Tecnológico de Monterrey aparecen con frecuencia en maestrías y especializaciones de varios gobernadores. Aun así, su peso (37%) queda por debajo de la vía pública.